La Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de la Santa
Cruz y Santa Eulalia, también llamada, en lugar de catedral, Seo, es la
catedral gótica de Barcelona, sede del Arzobispado de Barcelona.
Es importante conocer que antes de que se colocara la primera piedra gótica, este lugar ya era sagrado. Aquí hubo una basílica paleocristiana y, más tarde, una catedral románica. La actual catedral comenzó a construirse en 1298, en tiempos de Jaime II, cuando Barcelona ya era una potencia comercial del Mediterráneo. No se empezó desde cero, pues se construyó sobre capas anteriores, reutilizando espacio, simbolismo y función.
Lo que vemos hoy es una construcción de los siglos XIII al
XV sobre una antigua iglesia románica, construida a su vez sobre una iglesia de
la época visigoda a la que precedió una basílica paleocristiana, cuyos restos
pueden verse en el subsuelo, en el Museo de Historia de la Ciudad. La
finalización de la imponente fachada en el mismo estilo, sin embargo, es del
siglo XIX. Está catalogado Bien de
Interés Cultural y Monumento Histórico-Artístico Nacional.
Esta Catedral primitiva, profundamente deteriorada por Almanzor, cuando este caudillo árabe incendió y destruyó la ciudad, se mantuvo en pie hasta 1046, año en que el conde de Barcelona, Ramón Berenguer el Viejo inició la construcción de otra Catedral, la denominada Catedral románica. Esta segunda catedral fue consagrada en noviembre de 1058 por el arzobispo Wifredo, metropolitano de Narbona.
Los martirios de Santa Eulalia y San Cucufate, durante la persecución de Diocleciano Maximiano, testifican que había cristianos en Barcelona al menos en las postrimerías del siglo III y en los primeros años del siglo IV. Hay varias leyendas sobre Eulalia. Fue una niña educada en el cristianismo, que vivió en las afueras de la ciudad de Barcino (Hispania), en lo que hoy es Sarriá, a finales del siglo III, época romana. Con 13 años, durante el período de persecuciones a los cristianos del emperador Diocleciano (284-305 d.C., Eulalia se escapó de su hogar y fue a buscar al gobernador de Barcino para recriminarle las represiones. El gobernador, ante la negativa de la niña a renunciar a la fe cristiana, la condenó a trece martirios, tantos como años tenía.
Esta Catedral primitiva, profundamente deteriorada por Almanzor, cuando este caudillo árabe incendió y destruyó la ciudad, se mantuvo en pie hasta 1046, año en que el conde de Barcelona, Ramón Berenguer el Viejo inició la construcción de otra Catedral, la denominada Catedral románica. Esta segunda catedral fue consagrada en noviembre de 1058 por el arzobispo Wifredo, metropolitano de Narbona.
Los martirios de Santa Eulalia y San Cucufate, durante la persecución de Diocleciano Maximiano, testifican que había cristianos en Barcelona al menos en las postrimerías del siglo III y en los primeros años del siglo IV. Hay varias leyendas sobre Eulalia. Fue una niña educada en el cristianismo, que vivió en las afueras de la ciudad de Barcino (Hispania), en lo que hoy es Sarriá, a finales del siglo III, época romana. Con 13 años, durante el período de persecuciones a los cristianos del emperador Diocleciano (284-305 d.C., Eulalia se escapó de su hogar y fue a buscar al gobernador de Barcino para recriminarle las represiones. El gobernador, ante la negativa de la niña a renunciar a la fe cristiana, la condenó a trece martirios, tantos como años tenía.
La Catedral de Barcelona es gótica, pero no como las del
norte de Europa. Nada más verlo, os daréis cuenta no hay una obsesión latente
por la altura extrema ni por el exceso ornamental. El gótico catalán apuesta
por la amplitud, la claridad y una cierta sobriedad. La nave central alcanza
los 26 metros de altura, menos que en León o Burgos, pero gana en sensación de
espacio continuo. Es un templo pensado para una ciudad mercantil, no para una
corte real. Catedral gótica pero con una
capilla románica (Santa Lucía), y un bello claustro fue comenzada en 1298
reinando Jaime II, sobre sobre la antigua catedral románica.
Junto a la pila bautismal una lápida recuerda el bautismo de seis indios caribeños traídos por Colón en 1493.
Junto a la pila bautismal una lápida recuerda el bautismo de seis indios caribeños traídos por Colón en 1493.
La fachada, imponente es típico gótico francés. El interior
es gótico catalán tiene tres naves con 28 capillas laterales entre las
columnas, que soportan el techo abovedado. La sillería del coros del siglo XV.
Los claustros góticos tienen en un ángulo
una estatua ecuestre de San Jorge, de la que manaba agua fresca.
La Catedral está dedicada a Santa Cruz y a Santa Eulalia, patrona de la ciudad de Barcelona (actualmente es más celebrada la Virgen de la Merced que es patrona de la diócesis de Barcelona, pero no de la ciudad).
Hay también un gran estanque por donde campan a sus anchas las trece ocas blancas de la Catedral. También podemos encontrar en uno de los ángulos del patio central, una fuente con una pequeña estatua de Sant Jordi matando al dragón, donde la gente arroja monedas para pedir un deseo y toca el agua, con la creencia de que trae buena suerte.
La Catedral está dedicada a Santa Cruz y a Santa Eulalia, patrona de la ciudad de Barcelona (actualmente es más celebrada la Virgen de la Merced que es patrona de la diócesis de Barcelona, pero no de la ciudad).
Hay también un gran estanque por donde campan a sus anchas las trece ocas blancas de la Catedral. También podemos encontrar en uno de los ángulos del patio central, una fuente con una pequeña estatua de Sant Jordi matando al dragón, donde la gente arroja monedas para pedir un deseo y toca el agua, con la creencia de que trae buena suerte.
Distribuidas por el suelo
podréis observar insignias de los gremios de la Barcelona medieval, pertenecen
a miembros de esos gremios, que por su colaboración en el sostenimiento
económico de la catedral se ganaron el privilegio de ser enterrados en un lugar
tan emblemático. Para Navidad, en el claustro se instala un belén, con figuras
de gran tamaño.
La presencia y el número de las ocas se atribuye a dos leyendas. La primera nos cuenta que, cuando comenzó la construcción de la catedral, el guardián de las obras vivía acompañado de unas ocas. Un día, unos ladrones irrumpieron en las obras, y las ocas comenzaron a graznar, evitando el robo. Desde entonces se ganaron el honor de poder estar de manera permanente en este lugar. La cantidad de animales, 13, se debe a la leyenda de Santa Eulalia, quien reposa en la cripta de la Catedral. Durante la época romana, la pequeña Eulalia fue condenada por negarse a renunciar a la fe cristiana, y se le aplicaron 13 martirios, tantos como años tenía.
Una construcción que es el resultado de generaciones enteras haciendo, parando, retomando y corrigiendo. Por eso no impresiona de golpe, pero en cuanto te sitúas, la sensación es indescriptible; y más cuando te das cuenta de que has entrado en un edificio que resume más de seis siglos de historia. Las obras se adaptaban a los recursos disponibles, a las crisis económicas, a las guerras y a las prioridades del momento. En la Edad Media y la Moderna no era extraño convivir con edificios inacabados durante generaciones. La catedral funcionaba, se utilizaba y se respetaba aunque no estuviera completa.
La presencia y el número de las ocas se atribuye a dos leyendas. La primera nos cuenta que, cuando comenzó la construcción de la catedral, el guardián de las obras vivía acompañado de unas ocas. Un día, unos ladrones irrumpieron en las obras, y las ocas comenzaron a graznar, evitando el robo. Desde entonces se ganaron el honor de poder estar de manera permanente en este lugar. La cantidad de animales, 13, se debe a la leyenda de Santa Eulalia, quien reposa en la cripta de la Catedral. Durante la época romana, la pequeña Eulalia fue condenada por negarse a renunciar a la fe cristiana, y se le aplicaron 13 martirios, tantos como años tenía.
Una construcción que es el resultado de generaciones enteras haciendo, parando, retomando y corrigiendo. Por eso no impresiona de golpe, pero en cuanto te sitúas, la sensación es indescriptible; y más cuando te das cuenta de que has entrado en un edificio que resume más de seis siglos de historia. Las obras se adaptaban a los recursos disponibles, a las crisis económicas, a las guerras y a las prioridades del momento. En la Edad Media y la Moderna no era extraño convivir con edificios inacabados durante generaciones. La catedral funcionaba, se utilizaba y se respetaba aunque no estuviera completa.
El gran motivo por el que esta catedral tardó casi 600 años en terminarse es su fachada principal, pues durante siglos fue sobria y provisional. No fue hasta finales del siglo XIX cuando se decidió completarla siguiendo un diseño neogótico basado en un proyecto medieval conservado en el archivo catedralicio.
Las obras comenzaron en 1882 y concluyeron en 1913,
gracias al mecenazgo del banquero Manuel Girona. El resultado es la fachada que
hoy conocemos.







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